Mensaje de Navidad de mi alteza real.

En estas fechas tan señaladas… no, espera, ése es el heredero de Franco, mejor usar otra frase.

¡Hola! (sí, mucho mejor así)

Que dice la costumbre que hay que ser felices, hacer fiesta, cometer excesos y todo eso en estos días. Ah, sí, y hacer resumen del año. Pues nada, hagamos resumen en forma de carta a vosotros, los que me leeréis y los que no me leeréis.

El año ha sido una mierda, así, en general, aunque con momentos muy buenos. Solo faltaba, claro, si no menuda depresión. Un año de soltar lastre (mandar a la mierda) de modo más directo o indirecto a más de uno, y de diez. Y de encontrarme con alguna gente nueva que merece la pena, lo que no ocurre muy a menudo. Quizá es que el cupo de gilipollas en mi vida ya lo tenía cubierto años ha y ahora toca compensar un poco rodeándome de buena gente. O quizá escojo mejor.

A todos los que intentasteis hacerme daño, que os den morcilla. A todos los que lograsteis hacerme daño, sabed que no me lo haréis nunca más. Y que me vengaré si tengo la oportunidad, tarde lo que tarde. No es una amenaza, es una promesa.

Y ahora lo más importante, a todos los que intentasteis ayudarme, y a los que lo lograsteis, que sepáis que lo tengo todo apuntado para cuando pueda devolveros el favor. Si puedo, tampoco os hagáis muchas ilusiones.

¿Que para qué cojones escribo ésto si es una mierda de post? Pues para intentar cerrar una mierda de año. Ni más ni menos. Hala, que os preste. feliz navidad y todas esas gaitas que se suelen decir. Pasadlo lo mejor que podáis.

(Y sí, soy alteza (1,90) y real, de carne y hueso :-P)

Acabo de enterarme.

Acabo de enterarme. Bueno, no, en realidad me enteré ayer ¿De qué? Del motivo por el que no trabajo.

Resulta curioso, cuando menos, enterarme por mi madre de que el motivo por el que no trabajo es “Que tuvo un accidente con el autobús, que el golpe fue por el lado del conductor y quedaste mal, y por eso estás de baja”.

Llevo viviendo estas historias toda la vida, en un pueblo pequeño donde todo el mundo sabe la vida de todo el mundo no entiendo esa manía por difundir bulos. Y si no la sabes tampoco, caramba, si no sabes no inventes. Por ese motivo, y porque no creo que la enfermedad sea un castigo divino ni mucho menos, nunca tuve problema en contar y explicar, incluso en exceso, mi enfermedad, sus efectos asociados, los efectos de las medicinas que me daban, etc, etc, con pelos y señales. Cualquiera puede saber lo que me pasa, incluso sin preguntar se lo cuento yo. Estoy enfermo, tengo Crohn y además me afecta a los músculos, no hay mas (ni menos, contra, que ya es bastante).

Pues ni así. Siguen soltando bulos con toda la alegría del mundo, sin preocuparse lo más mínimo de informarse.  Seguro que quien se lo inventó además se ofenderá hasta el extremo si un día se difunde un bulo sobre su persona, estoy seguro de ello. Qué trabajo les debe de costar preguntar, caramba ¿Cómo dicen los periodistas, que la realidad no te estropee un buen titular? Pues en Luanco lo cambiamos por “Que la realidad no te estropee un buen bulo (con lo que me costó inventármelo)”.

Nada, que después de luchar con la enfermedad, estar de baja, pasar tribunal, perder el empleo, estar al paro mientras salía el juicio con la Seguridad Social, lograr la incapacidad total para mi profesión habitual (hace un año ya de ésto) y buscar trabajo (en ello sigo) en otros ámbitos, todo esto resulta que no me pasó y que en realidad estoy de baja por un accidente, puedes preguntarle a cualquiera.

Yo acabo de enterarme. Menos mal.

Un adiós

Puede parecer absurdo despedirse de un objeto (de dos en este caso) pero hay circunstancias que convierten algunos objetos en “algo más” y ésta es una de esas veces en los que perder ese objeto entristece.

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Durante años, ya no recuerdo si tres o cuatro, vestí este par de zapatillas prácticamente todos los días, porque mi enfermedad convertía en una tortura (cuando no directamente me hacía imposible) atarme unos cordones o encerrar mis doloridos pies en unos zapatos.

Con estas zapatillas iba vestido al médico que intentaba curarme, al fisio que intentaba aliviarme, a hacer las fotos que me distraían de mi enfermedad durante un rato, a pasear cuando podía, al juicio contra la Seguridad Social para lograr mi incapacidad, al hospital a recibir mi medicación… Viví con ellas puestas un montón de experiencias duras, unas pocas realmente magníficas, casi todas ellas inolvidables.

Pero nada es para siempre, y la suela izquierda ya dice que basta de soportar mis más de 90 kg., la goma está tan gastada que prácticamente piso el suelo y se hace imposible seguir usándolas, así que no queda otra que meterlas en el cubo de la basura. Un adiós que, aunque os parezca estúpido, me dolerá, porque hay mucha vida hecha con esas zapatillas. Estuvieron ahí justo cuando las necesitaba, como los buenos amigos. Ahora ya puedo agacharme para atar unos cordones, pero tirarlas me parece como darle de lado al amigo que estuvo en los momentos malos cuando llegan los momentos buenos.

Sí, soy así de sentimental. También con unas zapatillas.

No me compro la moto

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Así que no intenten vendérmela más. A la moto de la democracia, me refiero. Yo ya estoy harto de que me engañen, me mientan y me chuleen.
Sres políticos, politicuchos y politicastros: por mucho que lo repitan esto no es una democracia. En una democracia el gobierno hace leyes para lograr que los ciudadanos vivan mejor cada día. Los ciudadanos ¿recuerdan? esos individuos a los que fríen a impuestos y sobre los que descargan todas sus posibilidades propagandísticas para tenerlos engañados, aborregados y confundidos, no vaya a ser que se les ocurra pensar y darse cuenta de lo que pasa.
Y lo que pasa es que ustedes legislan a favor de los lobbys: los bancos, las eléctricas, las petroleras, las construtoras, las multinacionales, la SGAE… todos ellos son beneficiados por ustedes en perjuicio de los ciudadanos a los que deberían defender y por los que deberían luchar.
¿Saben como llamo yo a eso? Desde luego, democracia no, la democracia es otra cosa. Esto es la dictadura del lobby. Así que cuando quieran disimular con esos simulacros llamados referendums, a mí no me vengan a vender esa moto. Yo esa moto ya no me la compro.

 

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Siempre hay alguien…

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…mirando. Frase mítica de la época adolescente y primera juventud “siempre hay alguien mirando” me recordó uno de los amigos de la escuela un día que nos juntamos a cenar antes de navidad. Entre cientos de anécdotas y de “no ví más a ……….” “qué es de la vida de ……… ¿alguno sabéis?” “vaya como está …….. qué mal/bien le sientan los años – y tú mírate al espejo, anda, que estás para hablar” y todo eso que los que tenéis más de 30-35 años seguro que ya conocéis y los que no pronto sabréis de lo que hablo.
Cuando empezamos a hablar de nuestras primeras experiencias con chicas apareció la frase, “y no podías pasártelo bien en ningún lado porque siempre había alguien mirando…” esas cosas que tienen los pueblos, que todos se conocen, todos saben la vida de todos (real o inventada) y no hay mejor distracción que mirar tras las cortinas a ver que hacen los demás en la calle. Ya lo dice el refrán, “pueblo pequeño, infierno grande”.
Los de ciudad no entenderéis de lo que hablo… o sí, porque los barrios acaban siendo como los pueblos, al menos los barrios con solera, mucha gente y pocas oficinas, ya me entendéis. El porqué de la anécdota es que tras la conversación, me puse a presumir de mis fotos en el libro “La España Fantasma” (de paso a ver si alguno se animaba a comprar algun ejemplar) y les enseñe las fotos en el móvil. Inmediatamente uno de ellos advitrtió lo que yo en más de cien visionados no había visto nunca: en una foto de una calle vacía habia, como no, una persona “¡siempre hay alguien mirando, ya te lo dije! jajajajajajaja ¡en Luanco siempre hay alguien mirando!”. Todavía escucho las risas, y con razón, veinticinco años más tarde no había ningún cambio: en cualquier momento, a cualquier hora, cualquier día, en las calles de cualquier pueblo de España, siempre hay alguien mirando.

¿Ya habéis encontrado dónde está la persona mirando?. Tiene narices, jugando la final del mundial y la única persona que había en la calle era el que escribe esto haciendo la foto, y aún así tenía que haber un espía. En este pueblo me crié yo, demasiado normal salí en estas condiciones.

 

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Cara de idiota…

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…y ganas locas de liarse a hostias. Eso es como estoy ahora mismo, y voy a explicaros el porqué.

Por cosas que son muy largas de explicar, tras una baja de un año y que el tribunal médico me diera el alta, en la empresa me despidieron dado que consideraban (al igual que yo) que no solo no estaba apto para trabajar, sino que resultaba peligroso el tenerme en activo. Pasando al paro, veo que si me llaman para un cursillo de formación puedo perder la prestación, dado que me resultaría imposible acudir, así que vuelvo a pedir la baja médica y esta vez la Seguridad Social tiene a bien concederme una prórroga de la baja anterior al no haber pasado 6 meses desde la fecha de alta y ser el motivo de la baja el mismo. Y ahí empieza mi calvario particular.

Ahora tiene que pagarme la mutua de la empresa, con lo que el INEM deja de abonarme la prestación por desempleo con fecha 3 de Noviembre (fecha de la prórroga de la baja) pero no me da de baja en el paro porque el período de prestación sigue corriendo (vamos, que siguen descontando los meses que tienen que pagarme aunque no me paguen), y en la mutua no me pagan porque no les consta que el INEM haya dejado de hacerlo. Me dicen que tengo que llevarles un certificado del INEM conforme ellos no me están pagando pero en el INEM se niegan a dármelo diciendo que no es asunto de la mutua si ellos me pagan o no, que a la mutua no le importa y que lo que tiene que hacer es pagarme.

Así llevo toda la mañana de hoy de una oficina a otra de Avilés, gastándome combustible (vivo a 14 Km.), aparcamientos (zona azul en un lado, parking en el otro), retorcido de dolores (no puedo tomar los calmantes o me sería imposible conducir), aguantando que todos me digan a mí lo que tienen que hacer en la otra oficina y que si no me hacen caso que los demande (el INEM que demande a la mutua y la mutua que demande al INEM),  escuchado voces y malos modos (casualmente  las voces en el INEM) mientras todos ellos están perfectamente sanos, cobrando puntualmente sus buenos sueldos, calentitos en sus oficinas… y yo con cara de idiota y unas ganas locas de liarme a hostias con todos. Mañana voy a intentar arreglarlo por última vez, pero como no consiga nada más que el que me vuelvan a torear, lo de la película “Un día de furia” va  a parecer una riña de colegio al lado de la que voy a liar en la oficina que corresponda. O en la que no corresponda, ya me dá igual.

 

P.D. Si alguien le parece que esto no es tema para un post, le recuerdo que este es el “Blog personalísimo de Jaime” y por tanto pongo lo que me da la gana. Si no te gusta, no lo leas.

 

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La España Fantasma

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Hoy salió a la venta el libro de fotografías “La España Fantasma”, proyecto solidario de Kurioso con el fin de recaudar fondos para Save The Children.

El proyecto consistió en que todo aquel que quisiera colaborar saliera a hacer fotografías mientras se jugaba la final del mundial de fútbol de Sudáfrica reflejando lo vacías que quedaron las calles,  como si de ciudades fantasmas se tratara. Todo aquel que quiso pudo participar, con cámara, con móvil, cualquier toma era válida en principio aunque hubo que hacer una selección para el libro por cuestión de espacio.

El resultado fue una gran cantidad de fotografías, muchas de ellas de una calidad excelente, con las que se compuso el libro añadiéndoles textos igualmente participativos: periodistas, escritores y personas con buenas dotes para la literatura pudieron añadir sus textos al libro. El que aquí escribe tuvo la suerte de que al menos una de sus fotografías fuera elegida para salir en el libro, todo un honor; y además sirvió de apoyo a un texto de Juan Ramón Lucas, doble honor .

Con todo ello, y después de buscar ayuda en forma de patrocinadores y recibir más de uno y de dos (algunos inesperados) portazos en las narices, Kurioso logró sacar adelante el proyecto, y hoy se ha puesto a la venta. Si necesitáis un regalo de navidad, cada uno de estos libros no son uno, sino dos: para el que lo recibe y para los niños que tendrán ayuda gracias a tu compra.

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