De elecciones y campañas

Llevo días casi sin participar en tuiter harto, hartísimo, de la “campaña electoral” para las europeas de este domingo (25 de Mayo de 2014 si lees esto dentro de mucho tiempo). Informo por adelantado que hace mucho que utilizo la televisión para ver series, algo de deporte y programas un tanto frikis, nada de tertulias ni mucho menos esos espacios propagandísticos que aún hoy se llaman “informativos”, entre otros motivos porque lo que pueden contar ya está debatido y contrastado en las redes mucho tiempo ha, con lo que o veo cosas viejunas o directamente manipulaciones infames, así que dedico mi tiempo a cosas mejores.

Una de las cosas que me llama la atención es la cantidad de… no sé cómo denominarles, personas que sin saber manejarse en el medio abren una cuenta para hacer spam de su opción política justo en campaña y que lo único que consiguen es dar un tiro al pié al partido que intentan respaldar, dando una imagen aún más lamentable de la que ofrecen la mayoría de dirigentes (que ya es decir) y llegando al insulto fácil (argumentos niguno) en cuanto te niegas a secundar su… su… eso que dicen.

Otra cosa que resulta agotadora es la increíble falta de argumentos y contínuas descalificaciones de unos partidos a otros. Programa, poco exhiben (aunque para ser tan falso como el del PP en las últimas generales, mejor casi que no digan nada), pero descalificaciones, “tu más” y otras sandeces, a montones. Ésto con una particularidad: en mi TL se dedican a tirarse los trastos a la cabeza PP contra PSOE desdeñando a otras fuerzas, mientras que desde IU se dedican a tirar mierda contra Podemos. Discurso, poco tirando a nada. Desde Podemos sí hay discurso, aceptable o no, pero claro, acaban de nacer, veremos dentro de un año (si llegan allá).

Me da hasta naúsea ese desprecio hacia la ciudadanía por parte de PP y PSOE para ver quién representa a Botín & Co. en Europa, con un único argumento (cuando lo exhiben): la crisis brutal en la que nos han sumergido a los ciudadanos a los que (nada más lejos de la realidad) dicen representar. Para quien me argumente que fueron unos sí y otros no, y para no extenderme, diré algo que todos deberíais saber valorar: desde 1982 hasta 2014 en España solo han gobernado PP y PSOE, luego la situación actual es culpa única y exclusivamente de las políticas llevadas a cabo (o no llevadas a cabo) por ambos partidos. Es única y exclusivamente, por acción u omisión, culpa de ambos.

Llevamos demasiado tiempo mirando dedos (yo el primero, ojo) y ya no sabemos dónde mirar para ver la luna. Desde el “disfruten lo votado” cuando debería ser “sufran lo abstenido” hasta el “no nos representan” que en realidad es “gobiernan contra el pueblo y no para el pueblo” (porque representar ya nos podemos joder, que sí que nos representan). Por favor, dejad de mirar dedos. Y dejad de absteneos. Si no veis la luna, al menos mirad a las nubes del cielo y no a la mano que os manipula.

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Y votad, emitid votos válidos, si no os gusta ninguno (a mí tampoco), votad a quien menos os disguste. Que no tengamos que sufrir lo abstenido nunca más, si vamos a sufrir, al menos suframos lo votado.

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Más actual que nunca.

Aunque en realidad es siempre igual de actual, ahora quizá estamos más dispuestos a escuchar y entender mejor las palabras de Federico Luppi.

 

Recordé este corte por una conversación con @Arquiland en tuiter.

Y, como cada vez que escribo un post, prometo retomar el blog y escribir más a menudo. Y, como siempre, inclumpliré mi  promesa.

Y yo que creía…

Y yo que creía que la sociedad catalana era más culta y estaba más formada e informada que la media del conjunto de la nación… y va a ser que no. Me he llevado una gran decepción, no se crean ustedes, al descubrir que son exactamente igual de manipulables que el resto.

Veo y leo con estupor como los catalanes caen en una de las trampas más viejas que existen, la del enemigo exterior, y alzan a su Rajoy particular (el que cerró decenas de centros de salud, recortó ayudas de comedor y comenzó con el tema de cobrar por llevar la tartera a los niños que no podían pagar la comida, que comenzó con el repago farmacéutico, mientras sigue manteniendo una estructura de departamentos, asesores, televisiones exactamente igual a la que existía “cuando éramos ricos” ) a la categoría de líder nacional indiscutible en torno al que forjar una nueva nación independiente y bla bla bla.

Catalanes, os la estáis dejando meter doblada de la manera más absurda, Mas está usando el truco del mago para conseguir una mayoría absoluta que le permita hacer a su antojo y a continuación se va a pasar el tema independentista por el forro de sus caprichos; pero tranquilos, que la culpa no será suya: igual que Rajoy hace recortes escudándose en que “Europa no me permite hacer otra cosa”, Mas “descubrirá” que en la CE no pueden entrar a formar parte naciones nuevas formadas de escisiones de países miembros y voilá, no podemos ser independientes porque no nos dejan pero la culpa no es mía es de otros y que pena los pobres catalanes que nos tienen oprimidos y bla bla bla… Y los catalanes a seguir pagando impuestos y sufriendo recortes y Mas y sus amigos a vivir como reyes a vuestra costa y a seguir engañando al personal.

Y no penséis que soy yo el que está en contra del independentismo, no hay nada más molesto que tener al lado a alguien obligado, lo sabían muy bien mis profesores de instituto que daban absoluta libertad para no asistir al que no quisiera y lograban enseñar mucho más y mejor que aquellos que se empeñaban en obligar a la asistencia y luego sus clases eran un caos de interrupciones y situaciones incómodas. El que no quiera estar, tendrá mi voto y mi apoyo para irse, de mil amores; la verdad que yo tampoco estoy muy cómodo en esta España donde se subvenciona a los toros y no los comedores escolares.

Pero caltalanes, amigos míos, os la están metiendo doblada. Otra vez.

Huelga general: sí, pero no.

Tengo esto muy abandonado por culpa de mi histórica tendencia a la procrastinación y, sobre todo, de ese invento maligno llamado tuiter (o Twitter, para los puristas). Tuiter es un flujo contínuo de información, pero sobre todo es un flujo contínuo de gente opinando con mayor o menor nivel de reflexión, es como estar en el bar, en el mercado o en la plaza del pueblo: escuchas (lees) mucho y muy variado. Y sobre eso quiero escribir hoy.

Pongo por anticipado que estoy totalmente de acuerdo con la huelga general, dado que en el caso de estar trabajando con la reforma laboral aprobada tardaría exactamente dos meses en ser echado de mi trabajo por culpa de mis problemas de salud. Y muchos motivos más, pero poniendo por delante los motivos egoístas, no creo que nadie necesite más para creerme ¿verdad?.

Pero si bien creo que se debe de hacer presión en modo de huelga y en todos los modos posibles contra este asalto a mano armada (armada de decreto ley, claro) no comprendo los malos modos y el matonismo contra los que no estén de acuerdo en secundarla, por mucho que sus razones me parezcan falsas y manipuladas por la propaganda (o no, que muchos tienen sólidas y muy fundadas razones para no hacerlas).

Yo defiendo la huelga general para defender mi libertad y mis derechos, y que no me recorten ni la una ni los otros. Y no entiendo que para defender mi libertad y mis derechos tenga que conculcar la libertad y los derechos de otros de forma violenta y matonil. Tengo que convencerles con argumentos y razonamientos, y si no logro convencerles tengo que respetarles porque quiero que ellos también me respeten a mí. ¿Como coño demonios voy a pedir respeto con un tubo de silicona, piedras para romper escaparates, amenazas, insultos…? ¿Que concepto de democracia es ese? Desde luego, no el que tengo yo. No puedo estar condenando hoy a los que agreden verbal e incluso físicamete (de momento solo en las propiedades, y esperemos que no pasen de ahí) a Pilar Manjón y luego hacer yo lo mismo con el tendero de la esquina. Me parece inaceptable.

Así que huelga general sí, porque debemos defender nuestros derechos, pero no: no al matonismo, a la agresión, al acoso, al conculcar las libertades del ciudano de al lado. Respeto. Para que te respeten.

Culpa vuestra.

Ya llevamos suficientes días de gobierno pepero para saber lo que hay y habrá sin ningún lugar a dudas. Los que ganaros las elecciones por incomparecencia del rival y sus votantes tardaron muy poco en atropellar una tras otras sus promesas electorales creando una realidad que nadie se hubiera creído hace cuatro meses si se la hubieran contado.

El ejercicio de cinismo, hipocresía y mentira entre lo que dijeron que iban a hacer y lo que hicieron nada más “tocar pelo” de poder supera la imaginación de cualquier guionista de serie de ficción. Y ahora es cuando escuchamos “nos engañaron, no les votamos para ésto, dijeron que no iban a subir impuestos, que iban a crear empleo y no a poner el despido libre…”  y entonces es cuando yo digo.:Es culpa vuestra el haberles creído, porque no es la primera vez que os llaman idiotas a vuestra cara. Nuestro excelentísimo presidente del gobierno es el mismo sinvergüenza que negó la marea negra del Prestige, el que dijo que “solo salen unos hilillos de plastilina”. Son los mismos, exactamente los mismos (sigo sin entender que no se les haya procesado por traición, aunque viendo lo que pasó con Garzón imagino que nadie se atrevería) que negaron a sabiendas quién fueron los autores del mayor atentado terrorista de la historia de España únicamente para protegerse de una presumible derrota electoral (otras elecciones generales que pretendían ganar mintiendo a sabiendas). Son los que tienen los mayores agujeros económicos en las comunidades autónomas donde desgobiernan, con presidentes (expresidentes ya) imputados por corrupción y haciendas autonómicas quebradas. Son los que justifican que “la situación estaba peor de lo que esperábamos” ¡devuelvan entonces los sueldos que cobraban en la oposición, señores míos, porque si no se enteraron de nada no tienen derecho a cobrar un trabajo que no realizaron! ¿qué cojones hacían ustedes de diputados entonces?. Son los que para controlar la contaminación en Madrid en lugar de tomar medidas quitaban las estaciones de medición para que los malos datos no salieran a la luz. Y tantas y tantas más que mi salud mental me obliga a olvidar.

Es culpa vuestra, por creer a aquéllos que no tienen credibilidad ninguna, que mienten hasta cuando dicen su nombre, por no informaros, por dejaros llevar por impulsos idiotas en lugar de ejercer vuestra responsabilidad como ciudadanos. Y al que diga “yo no los voté, me quedé en casa porque son todos iguales” es culpa vuestra también porque si bien el PP ganó con sus votantes de siempre, si logró la mayoría absoluta fue gracias a todos los que no fuisteis a votar a otra opción.  Ahora a ver como lo arregláis, porque dudo mucho que el país pueda soportar cuatro años de semejante despropósito neofascista donde se manda a la policía a pegar a niños de 14 años que quieren calefacción y profesores en sus colegios. Ésto también es culpa vuestra. Y mía.

Cambios.

Nací en una casa sin nevera ni televisión, por aquel entonces en las casas había un rincón conocido como “la fresquera”, a veces incluso con unas rendijas al exterior, en la zona más fría de la casa, donde se guardaban los alimentos más perecederos. Muchas calles estaban sin asfaltar, y los coches eran poco menos que testimoniales, los scooters algo más frecuentes. La conservera, situada en medio del pueblo, nos indicaba la hora de levantarse para ir al colegio con la sirena que tocaban a la entrada del turno de trabajo. La leche la traían las lecheras en carros desde las granjas de los alrededores, recién ordeñada de vacas que se alimentaban de hierba, muchas veces en semilibertad por los prados del dueño. Cuando llegaban las lanchas al muelle, las mujeres (sí, otra vez las mujeres) cargaban en los carros y voceaban por las calles la mercancía, pescado fresco como muchos nunca habréis visto.

Al poco tiempo, mis padres compraron un piso por fin, tendría yo unos cinco años y ya teníamos nevera y televisión en blanco y negro. Más tarde, unos dos o tres años después, tendríamos teléfono, un teléfono con un disco que había que dar vueltas para marcar los números. Las cartas traían noticias de la familia, las caligrafías eran exquisitas, venían escritas con estilográfica, y en Navidades llegaban un montón de tarjetas. Podías jugar en la calle, literalmente en el medio de la calle, y apartarte las pocas veces que pasaba un coche. A veces terminabas de jugar y subías a por la merienda sin que hubiera pasado ninguno. Ahora hay que tener cuidado hasta cuando vas por la acera, continuamente invadida por la mala educación de los conductores.

En los primeros años en la escuela no teníamos calculadoras (ni en casa tampoco, sencillamente no había), las galletas venían a granel y el tendero las sacaba con la mano de una caja grande y las pesaba, solo tenían tres tipos: las galletas maría, las mayucas y de coco. Y la gaseosa venía en botellas de cristal retornables, la primera vez pagabas el precio de la botella y luego ya llevabas la vacía para comprar la llena y así solo te cobraban el precio de la bebida. En Reyes o en tu cumpleaños tenías UN regalo. Uno. Y de todos los compañeros del cole, el raro era uno, sólo uno, que no tenía hermanos, lo normal era tener tres o cuatro hijos al menos.

Vi el primer reproductor de video traído por un capitán de pesca, de los que se pasaban meses pescando en los bancos de Terranova (descasa en paz, Vicente), comprado en Canadá o EEUU mucho antes de que los comercializaran en España, un video sistema 2000. Un par de años más tarde empezaron a venderse, a precios carísimo, y aparecieron el Betamax y el VHS. Y los videoclubs, con las películas separadas por “sistemas”, hasta que finalmente se quedó solo el VHS. Luego vinieron los DVD, y después desaparecieron los videoclubs.

Ya en el instituto, vi el primer Spectrum ZX, los Amstrad, y demás. Mi primer PC fué un Amstrad PC1512 sin disco duro que era la bomba con su procesador de ¡7 Mhz!, tenía además un monitor en blanco y negro (lo normal era el fósforo verde) y dos lectores de diskette de doble cara (los conocí de cara simple) de 5”1/4.

Los pinball fueron dejando paso a los videojuegos poco a poco (no maté yo marcianos en el Space Invader ni nada) y las salas de juegos fueron perdiendo las mesas de ping-pong, luego la mesa de billar y después los pinballs para terminar cerrando también. A todo ésto, la conservera había cerrado y la habían tirado para construir pisos. También se dejaron de vender los cigarrillos por unidades, y se extinguió el intercambio de  novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado por un módico precio.

Vi aparecer el primer autoservicio, que nadie entendía como se podía hacer la compra sin tendero y escuché que aquello cerraba en dos días, que no tenía futuro. Asistí a las discusiones sobre la obligatoriedad del cinturón de seguridad, la resistencia a su uso. Apareció la primera tele en color, carísima, que tardó muchos (pero que muchos) años en entrar en mi casa. Todas estas cosas y muchas, muchísimas más, vi desaparecer, o aparecer y desaparecer, y forman parte del camino que nos trajo hasta el momento presente, es lo que llaman progreso.

Así que todas las discusiones que leo ahora sobre la desaparición de los periódicos en papel, del fin de la industria del cd y el dvd de entretenimiento, de tantas cosas… comprenderéis que me suene a cachondeo, con todo lo que llevo vivido a lo largo de mi vida. Todo, absolutamente todo, llega un momento en que se termina, y resistirse a ello es gastar energía en vano, lo que hay que aprender es a cambiar como cambian las cosas, y si aquello en lo que trabajas se termina, recíclate y dedícate a otra cosa. Mira atrás con nostalgia, quizá, pero sin rencor, y solo dos minutos, el mundo no está ahí detrás, está ahí delante. Y está construído a base de cambios.

P.D.: Para los más jóvenes, que nacieron ya con conexión a internet, no, no tengo 95 años. Puede que sea más joven incluso que tus padres, solo tengo 44. Calcula ahora cómo será el mundo cuando seas tú el que los tenga. Si puedes. 😉

Creí que nunca…

Creí que nunca vería un español ganando una carrera de Fórmula 1, y no sólo lo ví ganar una carrera, sino dos mundiales, una parrila con tres pilotos españoles y una escudería nacional.

Creí que nunca vería a la selección de fútbol ganar un trofeo y ya llevan dos, Eurocopa y Campeonato del Mundo.

Creí que en España nunca conseguirían que la gente dejara de fumar en los bares, y menos mal que dejé el tabaco.

Creí que nunca esos descerebrados de ETA dejarían de cometer crímenes salvo que estuvieran todos entre rejas, y hoy lo han hecho.

¡También creo que nunca viviré en la República de España! 😉

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