Huelga general: sí, pero no.

Tengo esto muy abandonado por culpa de mi histórica tendencia a la procrastinación y, sobre todo, de ese invento maligno llamado tuiter (o Twitter, para los puristas). Tuiter es un flujo contínuo de información, pero sobre todo es un flujo contínuo de gente opinando con mayor o menor nivel de reflexión, es como estar en el bar, en el mercado o en la plaza del pueblo: escuchas (lees) mucho y muy variado. Y sobre eso quiero escribir hoy.

Pongo por anticipado que estoy totalmente de acuerdo con la huelga general, dado que en el caso de estar trabajando con la reforma laboral aprobada tardaría exactamente dos meses en ser echado de mi trabajo por culpa de mis problemas de salud. Y muchos motivos más, pero poniendo por delante los motivos egoístas, no creo que nadie necesite más para creerme ¿verdad?.

Pero si bien creo que se debe de hacer presión en modo de huelga y en todos los modos posibles contra este asalto a mano armada (armada de decreto ley, claro) no comprendo los malos modos y el matonismo contra los que no estén de acuerdo en secundarla, por mucho que sus razones me parezcan falsas y manipuladas por la propaganda (o no, que muchos tienen sólidas y muy fundadas razones para no hacerlas).

Yo defiendo la huelga general para defender mi libertad y mis derechos, y que no me recorten ni la una ni los otros. Y no entiendo que para defender mi libertad y mis derechos tenga que conculcar la libertad y los derechos de otros de forma violenta y matonil. Tengo que convencerles con argumentos y razonamientos, y si no logro convencerles tengo que respetarles porque quiero que ellos también me respeten a mí. ¿Como coño demonios voy a pedir respeto con un tubo de silicona, piedras para romper escaparates, amenazas, insultos…? ¿Que concepto de democracia es ese? Desde luego, no el que tengo yo. No puedo estar condenando hoy a los que agreden verbal e incluso físicamete (de momento solo en las propiedades, y esperemos que no pasen de ahí) a Pilar Manjón y luego hacer yo lo mismo con el tendero de la esquina. Me parece inaceptable.

Así que huelga general sí, porque debemos defender nuestros derechos, pero no: no al matonismo, a la agresión, al acoso, al conculcar las libertades del ciudano de al lado. Respeto. Para que te respeten.

Culpa vuestra.

Ya llevamos suficientes días de gobierno pepero para saber lo que hay y habrá sin ningún lugar a dudas. Los que ganaros las elecciones por incomparecencia del rival y sus votantes tardaron muy poco en atropellar una tras otras sus promesas electorales creando una realidad que nadie se hubiera creído hace cuatro meses si se la hubieran contado.

El ejercicio de cinismo, hipocresía y mentira entre lo que dijeron que iban a hacer y lo que hicieron nada más “tocar pelo” de poder supera la imaginación de cualquier guionista de serie de ficción. Y ahora es cuando escuchamos “nos engañaron, no les votamos para ésto, dijeron que no iban a subir impuestos, que iban a crear empleo y no a poner el despido libre…”  y entonces es cuando yo digo.:Es culpa vuestra el haberles creído, porque no es la primera vez que os llaman idiotas a vuestra cara. Nuestro excelentísimo presidente del gobierno es el mismo sinvergüenza que negó la marea negra del Prestige, el que dijo que “solo salen unos hilillos de plastilina”. Son los mismos, exactamente los mismos (sigo sin entender que no se les haya procesado por traición, aunque viendo lo que pasó con Garzón imagino que nadie se atrevería) que negaron a sabiendas quién fueron los autores del mayor atentado terrorista de la historia de España únicamente para protegerse de una presumible derrota electoral (otras elecciones generales que pretendían ganar mintiendo a sabiendas). Son los que tienen los mayores agujeros económicos en las comunidades autónomas donde desgobiernan, con presidentes (expresidentes ya) imputados por corrupción y haciendas autonómicas quebradas. Son los que justifican que “la situación estaba peor de lo que esperábamos” ¡devuelvan entonces los sueldos que cobraban en la oposición, señores míos, porque si no se enteraron de nada no tienen derecho a cobrar un trabajo que no realizaron! ¿qué cojones hacían ustedes de diputados entonces?. Son los que para controlar la contaminación en Madrid en lugar de tomar medidas quitaban las estaciones de medición para que los malos datos no salieran a la luz. Y tantas y tantas más que mi salud mental me obliga a olvidar.

Es culpa vuestra, por creer a aquéllos que no tienen credibilidad ninguna, que mienten hasta cuando dicen su nombre, por no informaros, por dejaros llevar por impulsos idiotas en lugar de ejercer vuestra responsabilidad como ciudadanos. Y al que diga “yo no los voté, me quedé en casa porque son todos iguales” es culpa vuestra también porque si bien el PP ganó con sus votantes de siempre, si logró la mayoría absoluta fue gracias a todos los que no fuisteis a votar a otra opción.  Ahora a ver como lo arregláis, porque dudo mucho que el país pueda soportar cuatro años de semejante despropósito neofascista donde se manda a la policía a pegar a niños de 14 años que quieren calefacción y profesores en sus colegios. Ésto también es culpa vuestra. Y mía.

Cambios.

Nací en una casa sin nevera ni televisión, por aquel entonces en las casas había un rincón conocido como “la fresquera”, a veces incluso con unas rendijas al exterior, en la zona más fría de la casa, donde se guardaban los alimentos más perecederos. Muchas calles estaban sin asfaltar, y los coches eran poco menos que testimoniales, los scooters algo más frecuentes. La conservera, situada en medio del pueblo, nos indicaba la hora de levantarse para ir al colegio con la sirena que tocaban a la entrada del turno de trabajo. La leche la traían las lecheras en carros desde las granjas de los alrededores, recién ordeñada de vacas que se alimentaban de hierba, muchas veces en semilibertad por los prados del dueño. Cuando llegaban las lanchas al muelle, las mujeres (sí, otra vez las mujeres) cargaban en los carros y voceaban por las calles la mercancía, pescado fresco como muchos nunca habréis visto.

Al poco tiempo, mis padres compraron un piso por fin, tendría yo unos cinco años y ya teníamos nevera y televisión en blanco y negro. Más tarde, unos dos o tres años después, tendríamos teléfono, un teléfono con un disco que había que dar vueltas para marcar los números. Las cartas traían noticias de la familia, las caligrafías eran exquisitas, venían escritas con estilográfica, y en Navidades llegaban un montón de tarjetas. Podías jugar en la calle, literalmente en el medio de la calle, y apartarte las pocas veces que pasaba un coche. A veces terminabas de jugar y subías a por la merienda sin que hubiera pasado ninguno. Ahora hay que tener cuidado hasta cuando vas por la acera, continuamente invadida por la mala educación de los conductores.

En los primeros años en la escuela no teníamos calculadoras (ni en casa tampoco, sencillamente no había), las galletas venían a granel y el tendero las sacaba con la mano de una caja grande y las pesaba, solo tenían tres tipos: las galletas maría, las mayucas y de coco. Y la gaseosa venía en botellas de cristal retornables, la primera vez pagabas el precio de la botella y luego ya llevabas la vacía para comprar la llena y así solo te cobraban el precio de la bebida. En Reyes o en tu cumpleaños tenías UN regalo. Uno. Y de todos los compañeros del cole, el raro era uno, sólo uno, que no tenía hermanos, lo normal era tener tres o cuatro hijos al menos.

Vi el primer reproductor de video traído por un capitán de pesca, de los que se pasaban meses pescando en los bancos de Terranova (descasa en paz, Vicente), comprado en Canadá o EEUU mucho antes de que los comercializaran en España, un video sistema 2000. Un par de años más tarde empezaron a venderse, a precios carísimo, y aparecieron el Betamax y el VHS. Y los videoclubs, con las películas separadas por “sistemas”, hasta que finalmente se quedó solo el VHS. Luego vinieron los DVD, y después desaparecieron los videoclubs.

Ya en el instituto, vi el primer Spectrum ZX, los Amstrad, y demás. Mi primer PC fué un Amstrad PC1512 sin disco duro que era la bomba con su procesador de ¡7 Mhz!, tenía además un monitor en blanco y negro (lo normal era el fósforo verde) y dos lectores de diskette de doble cara (los conocí de cara simple) de 5”1/4.

Los pinball fueron dejando paso a los videojuegos poco a poco (no maté yo marcianos en el Space Invader ni nada) y las salas de juegos fueron perdiendo las mesas de ping-pong, luego la mesa de billar y después los pinballs para terminar cerrando también. A todo ésto, la conservera había cerrado y la habían tirado para construir pisos. También se dejaron de vender los cigarrillos por unidades, y se extinguió el intercambio de  novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado por un módico precio.

Vi aparecer el primer autoservicio, que nadie entendía como se podía hacer la compra sin tendero y escuché que aquello cerraba en dos días, que no tenía futuro. Asistí a las discusiones sobre la obligatoriedad del cinturón de seguridad, la resistencia a su uso. Apareció la primera tele en color, carísima, que tardó muchos (pero que muchos) años en entrar en mi casa. Todas estas cosas y muchas, muchísimas más, vi desaparecer, o aparecer y desaparecer, y forman parte del camino que nos trajo hasta el momento presente, es lo que llaman progreso.

Así que todas las discusiones que leo ahora sobre la desaparición de los periódicos en papel, del fin de la industria del cd y el dvd de entretenimiento, de tantas cosas… comprenderéis que me suene a cachondeo, con todo lo que llevo vivido a lo largo de mi vida. Todo, absolutamente todo, llega un momento en que se termina, y resistirse a ello es gastar energía en vano, lo que hay que aprender es a cambiar como cambian las cosas, y si aquello en lo que trabajas se termina, recíclate y dedícate a otra cosa. Mira atrás con nostalgia, quizá, pero sin rencor, y solo dos minutos, el mundo no está ahí detrás, está ahí delante. Y está construído a base de cambios.

P.D.: Para los más jóvenes, que nacieron ya con conexión a internet, no, no tengo 95 años. Puede que sea más joven incluso que tus padres, solo tengo 44. Calcula ahora cómo será el mundo cuando seas tú el que los tenga. Si puedes. ;-)

Creí que nunca…

Creí que nunca vería un español ganando una carrera de Fórmula 1, y no sólo lo ví ganar una carrera, sino dos mundiales, una parrila con tres pilotos españoles y una escudería nacional.

Creí que nunca vería a la selección de fútbol ganar un trofeo y ya llevan dos, Eurocopa y Campeonato del Mundo.

Creí que en España nunca conseguirían que la gente dejara de fumar en los bares, y menos mal que dejé el tabaco.

Creí que nunca esos descerebrados de ETA dejarían de cometer crímenes salvo que estuvieran todos entre rejas, y hoy lo han hecho.

¡También creo que nunca viviré en la República de España! ;-)

La crisis nos llevará…

… al siglo XIX, a poco que nos descuidemos (¿aún más?).

Creeréis que exagero, por supuesto. Pero solo hay que ver declaraciones como ésta que cada vez son más frecuentes. Y no es cualquiera quien lo dice, no sólo por el puesto que ocupa actualmente, sino porque su objetivo es ser la primera Presidenta del Gobierno y tiene muchas posibilidades de llegar a serlo.

Acabaremos teniendo que pagarnos la escuela, el médico y trabajando 16 horas al día 7 días a la semana por un sueldo de hambre. Eso pretenden, cada vez lo disimulan menos. En nuestras manos está, quizá es lo que queremos ¿o no?.

De genéricos

Tiene nuestro gobierno soliviantados a los laboratorios farmacéuticos con el tema de los medicamentos genéricos. Se defiende así el Estado del enorme gasto en medicinas que tiene que afrontar cada año, y a mí (gran consumidor de medicinas para mi desgracia) me parece muy bien salvo por el “pequeño” detalle de que deberían habérselo planteado mucho tiempo atrás.

Pero el tema de los genéricos debería ir mucho más allá del tema de las medicinas. Me explico:

No es de recibo el esfuerzo que se les exige a las familias año tras año con el tema de los libros escolares, gasto tan enorme como inútil sometidos a los caprichos de editoriales, jefes de departamento, e incluso dueños de colegio (de colegios privados, concertados o no) que exigen libros de la editorial que más/mejor comisión/regalo les ofrezca. Porque sí, señores, en el tema de los libros de texto también existen los “regalo-soborno” como en medicina con los laboratorios y los médicos, aunque muchos de los profesores de este país ni siquiera lo sepan.

Apostaría la cabeza a que si fuera el Estado el que tuviera que equipar a los alumnos y no sus padres hace tiempo que habrían exigido la publicación de libros de texto genéricos (y heredables de un año al siguiente). Porque, señores míos, dos más dos siguen siendo cuatro desde que mi abuela no pudo ir a la escuela; incluso desde bastante antes, me atrevería a decir, así como en Egipto reinaron los faraones en la misma época por muchos años que hayan pasado, y fuerza sigue siendo igual a masa por aceleración ¿verdad?

Por todas estas razones, y el millón de ellas más que se os puedan ocurrir… “LIBROS DE TEXTO GENÉRICOS ¡YA!” . Que ya va siendo hora de usar el sentido común de una puñetera vez en este país de pandereta.

Me lo expliquen

Alguien que me explique como puede ser que se pidan 3 años de cárcel para un ciudadano por robar 75 kilos de café que además fueron recuperados y devueltos a su propietario mientras que a dos empresarios sólo se les piden 7 años por un delito de cohecho continuado en el tiempo, enriqueciéndose de forma ilegal e indecorosa del dinero de nuestros impuestos y sin devolver ni un € de los millones que forma su botín; que si devuelven algo quizá todavía les pidan menos condena…

Luego dicen que hay corrupción ¡si es que merece la pena! Lo realmente peligroso es robar para comer, pero robar para comprar yates es un negocio redondo. Hasta que alguien me lo explique.

 

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No me compro la moto

 

Así que no intenten vendérmela más. A la moto de la democracia, me refiero. Yo ya estoy harto de que me engañen, me mientan y me chuleen.
Sres políticos, politicuchos y politicastros: por mucho que lo repitan esto no es una democracia. En una democracia el gobierno hace leyes para lograr que los ciudadanos vivan mejor cada día. Los ciudadanos ¿recuerdan? esos individuos a los que fríen a impuestos y sobre los que descargan todas sus posibilidades propagandísticas para tenerlos engañados, aborregados y confundidos, no vaya a ser que se les ocurra pensar y darse cuenta de lo que pasa.
Y lo que pasa es que ustedes legislan a favor de los lobbys: los bancos, las eléctricas, las petroleras, las construtoras, las multinacionales, la SGAE… todos ellos son beneficiados por ustedes en perjuicio de los ciudadanos a los que deberían defender y por los que deberían luchar.
¿Saben como llamo yo a eso? Desde luego, democracia no, la democracia es otra cosa. Esto es la dictadura del lobby. Así que cuando quieran disimular con esos simulacros llamados referendums, a mí no me vengan a vender esa moto. Yo esa moto ya no me la compro.

 

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Mentiras y ladrones

Mucho se lleva escrito y publicado sobre la “Ley Sinde” estos días. Gente que sabe mucho más que yo ha puesto en innumerables artículos los motivos para oponerse a esta penúltima tomadura de pelo del gobierno de Zapatero. Aquí voy a aportar mi granito de arena.

Os recuerdo que la llamada “Ley Sinde” es un intento por parte de la “Coalición de Creadores” de legislar como delito comportamientos que los jueces han dicho una y otra vez que son perfectamente legales.

La “Coalición de Creadores” representa a la industria de contenidos audiovisuales y no a los creadores de éste contenido. Estos señores llaman a los que se oponen a la “Ley Sinde”, y en general a “los internautas”, ladrones por compartir de forma gratuíta los contenidos con los que ellos comercian. Para ello quieren ser jueces y parte y ser ellos quien decidan qué webs se pueden cerrar (las que a ellos les molesten) sin ninguna seguridad jurídica y para evitarse problemas con una redacción tan amplia que prácticamente se podrían cerrar todas las webs del país si se aplicara a rajatabla (con lo que queda a discrección de un grupo de personas cuales se cerrarían y cuales no).

A mí me cobran un impuesto especial por cada tarjeta de memoria que compro para mi cámara de fotos, o mi teléfono móvil, por cada disco duro de mis ordenadores, por cada disco duro externo para hacer copias de seguridad de mis fotografías hechas por mí. Por cada cd o dvd que compro para compartir contenido del que yo soy autor con mis amigos las fotos que yo hago con mi cámara (o para enviar las fotos a revelar). Nunca me bajo películas (para tener una conexión de calidad tengo que contratar un servicio de  televisión con la que tengo mis necesidades de ocio audiovisual más que cubiertas), no me bajo música (hay servicios online a montones para no necesitar ocupar espacio en mis discos duros), no me bajo libros en formato digital (no tengo lector). Pero me lo cobran por si lo hago, a la vez que pretenden impedirme por todos los medios que lo haga y además me llaman ladrón lo haga o no.

Entre ellos y yo, ¿a quién llamarías tú ladrón?.

 

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Rusia 2018

Ayer fueron designadas las sedes de los mundiales de fútbol de 2018 y 2022, siendo los países elegidos Rusia y Quatar. La FIFA, órgano propietario del fútbol mundial, consideró que los informes de sus propios organismos internos (Comisión de evaluación) no servían para nada y se los pasó por el forro de sus caprichos, concediendo los torneos a países en los que hay que construir hasta los aeropuertos.

Y es que ahí está el asunto, amigos míos. Queda muy feo que tras la concesión de estos saraos los mandamases FIFA encuentren un montón de millones más en sus cuentas corrientes. Solución: se concede la organización a un país donde haya que hacerlo todo nuevo, que luego las concesiones de las obras van como van. No hay por que mancharse cogiendo un maletín con, pongamos, diez millioncetes de dólares, cuando puedes ganar cientos con las obras que hay que hacer. Y durante muchos años, porque el chorro de dinero comienza hoy y no termina hasta 2022.

¿De verdad alguien pensaba (y más después de lo de las candidaturas de los JJOO, otra concesión a una candidatura “virtual”) que la candidatura ibérica tenía alguna posibilidad? Por favor, si aquí tenemos todo hecho ya ¿con qué se iban a enriquecer? (aún más).

Y si alguien piensa que vayas películas que me monto, que me de una explicación racional de por qué se concede el mundial a dos países sin infraestructuras, sin estadios, sin afición mayoritaria, sin motivo ninguno… pero con muchísimo dinero para gastar y estados con muy pocas garantías, en lugar de a unos países donde están preparados los estadios, las comunicaciones, los hoteles, los transportes, los campos de entrenamiento y hasta el público. Os lanzo el reto.

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