No dan puntada sin hilo
22 febrero 2011 Deja un comentario
Acabo de recibir una llamada que me dejó estupefacto… tres segundos después de colgar. Os cuento.
Llamada de teléfono, descuelgo,
-”¿Es usted Jaime González?”
El mismo.
-”Mire, le llamo de Seguros X que tiene usted contratado con nosotros el seguro de una vivienda en la calle tal y tal… ¿es correcto?”
Correcto, exacto, todos los datos están bien.
-”El caso es que no se si tiene usted un plan de ahorro con nosotros, o con alguna otra empresa…”
Ja ja ja! Ni con ustedes ni con nadie, para tener un plan de ahorro hay que poder ahorrar. Además estoy enfermo e incapacitado para la vida laboral, en trámites para conseguir una pensión.
-”Uy, cuánto lo siento ¿ha tenido usted un accidente, D. Jaime”
[mira que atenta la chica, pensé para mí] No, hija, una enfermedad crónica.
-”Cuanto lo siento… bla, bla, bla, etc, bla, bla, bla… ¿Y el seguro de defunción lo tiene con nosotros?”
Y yo tonto de mí y cliente que soy en ese tema desde que tengo uso de razón, primero porque lo pagaban mis padres, y tras independizarme, porque lo asumí como algo tan normal como pagar el seguro del coche le contesto “sí, desde que nací”
“Bueno pues que se mejore, adiós”
Y fue en ese mismo instante de colgar cuando me dí cuenta que ni una sola de sus amables palabras tenía el más mínimo interés en mi situación personal sino en el seguro que me podía vender ¿un accidente? a ver si le vendo una póliza para el siguiente accidente; ah, que no, que es enfermedad, pues a venderle el seguro de defunción, que estando enfermo… ¡es que no dió puntada sin hilo!
















