Cambios.

Nací en una casa sin nevera ni televisión, por aquel entonces en las casas había un rincón conocido como “la fresquera”, a veces incluso con unas rendijas al exterior, en la zona más fría de la casa, donde se guardaban los alimentos más perecederos. Muchas calles estaban sin asfaltar, y los coches eran poco menos que testimoniales, los scooters algo más frecuentes. La conservera, situada en medio del pueblo, nos indicaba la hora de levantarse para ir al colegio con la sirena que tocaban a la entrada del turno de trabajo. La leche la traían las lecheras en carros desde las granjas de los alrededores, recién ordeñada de vacas que se alimentaban de hierba, muchas veces en semilibertad por los prados del dueño. Cuando llegaban las lanchas al muelle, las mujeres (sí, otra vez las mujeres) cargaban en los carros y voceaban por las calles la mercancía, pescado fresco como muchos nunca habréis visto.

Al poco tiempo, mis padres compraron un piso por fin, tendría yo unos cinco años y ya teníamos nevera y televisión en blanco y negro. Más tarde, unos dos o tres años después, tendríamos teléfono, un teléfono con un disco que había que dar vueltas para marcar los números. Las cartas traían noticias de la familia, las caligrafías eran exquisitas, venían escritas con estilográfica, y en Navidades llegaban un montón de tarjetas. Podías jugar en la calle, literalmente en el medio de la calle, y apartarte las pocas veces que pasaba un coche. A veces terminabas de jugar y subías a por la merienda sin que hubiera pasado ninguno. Ahora hay que tener cuidado hasta cuando vas por la acera, continuamente invadida por la mala educación de los conductores.

En los primeros años en la escuela no teníamos calculadoras (ni en casa tampoco, sencillamente no había), las galletas venían a granel y el tendero las sacaba con la mano de una caja grande y las pesaba, solo tenían tres tipos: las galletas maría, las mayucas y de coco. Y la gaseosa venía en botellas de cristal retornables, la primera vez pagabas el precio de la botella y luego ya llevabas la vacía para comprar la llena y así solo te cobraban el precio de la bebida. En Reyes o en tu cumpleaños tenías UN regalo. Uno. Y de todos los compañeros del cole, el raro era uno, sólo uno, que no tenía hermanos, lo normal era tener tres o cuatro hijos al menos.

Vi el primer reproductor de video traído por un capitán de pesca, de los que se pasaban meses pescando en los bancos de Terranova (descasa en paz, Vicente), comprado en Canadá o EEUU mucho antes de que los comercializaran en España, un video sistema 2000. Un par de años más tarde empezaron a venderse, a precios carísimo, y aparecieron el Betamax y el VHS. Y los videoclubs, con las películas separadas por “sistemas”, hasta que finalmente se quedó solo el VHS. Luego vinieron los DVD, y después desaparecieron los videoclubs.

Ya en el instituto, vi el primer Spectrum ZX, los Amstrad, y demás. Mi primer PC fué un Amstrad PC1512 sin disco duro que era la bomba con su procesador de ¡7 Mhz!, tenía además un monitor en blanco y negro (lo normal era el fósforo verde) y dos lectores de diskette de doble cara (los conocí de cara simple) de 5”1/4.

Los pinball fueron dejando paso a los videojuegos poco a poco (no maté yo marcianos en el Space Invader ni nada) y las salas de juegos fueron perdiendo las mesas de ping-pong, luego la mesa de billar y después los pinballs para terminar cerrando también. A todo ésto, la conservera había cerrado y la habían tirado para construir pisos. También se dejaron de vender los cigarrillos por unidades, y se extinguió el intercambio de  novelas de Marcial Lafuente Estefanía y de Corín Tellado por un módico precio.

Vi aparecer el primer autoservicio, que nadie entendía como se podía hacer la compra sin tendero y escuché que aquello cerraba en dos días, que no tenía futuro. Asistí a las discusiones sobre la obligatoriedad del cinturón de seguridad, la resistencia a su uso. Apareció la primera tele en color, carísima, que tardó muchos (pero que muchos) años en entrar en mi casa. Todas estas cosas y muchas, muchísimas más, vi desaparecer, o aparecer y desaparecer, y forman parte del camino que nos trajo hasta el momento presente, es lo que llaman progreso.

Así que todas las discusiones que leo ahora sobre la desaparición de los periódicos en papel, del fin de la industria del cd y el dvd de entretenimiento, de tantas cosas… comprenderéis que me suene a cachondeo, con todo lo que llevo vivido a lo largo de mi vida. Todo, absolutamente todo, llega un momento en que se termina, y resistirse a ello es gastar energía en vano, lo que hay que aprender es a cambiar como cambian las cosas, y si aquello en lo que trabajas se termina, recíclate y dedícate a otra cosa. Mira atrás con nostalgia, quizá, pero sin rencor, y solo dos minutos, el mundo no está ahí detrás, está ahí delante. Y está construído a base de cambios.

P.D.: Para los más jóvenes, que nacieron ya con conexión a internet, no, no tengo 95 años. Puede que sea más joven incluso que tus padres, solo tengo 44. Calcula ahora cómo será el mundo cuando seas tú el que los tenga. Si puedes. ;-)

21 – N

“La cara que se le vá a quedar a Rajoy el día 21 cuando descubra que por muy Presidente que se crea solo es el conserje de Merkel y como se le ocurra protestar le hacen un Papandreu y que pase el siguiente…”

Yo.

Creí que nunca…

Creí que nunca vería un español ganando una carrera de Fórmula 1, y no sólo lo ví ganar una carrera, sino dos mundiales, una parrila con tres pilotos españoles y una escudería nacional.

Creí que nunca vería a la selección de fútbol ganar un trofeo y ya llevan dos, Eurocopa y Campeonato del Mundo.

Creí que en España nunca conseguirían que la gente dejara de fumar en los bares, y menos mal que dejé el tabaco.

Creí que nunca esos descerebrados de ETA dejarían de cometer crímenes salvo que estuvieran todos entre rejas, y hoy lo han hecho.

¡También creo que nunca viviré en la República de España! ;-)

El FIMP 2011

Segundo año que me paso por el Foro Internet Meeting Point de Gijón, con la ventaja de ya saber más o menos lo que podía encontrarme por ser mi segundo año: buena gente con ganas de compartir cosas y de aprender y enseñar y,  como es mi caso, de estrechar la mano de gente con la que me relaciono más o menos a diario por las redes sociales y a los que no conocía en persona, o saludar a los que solo ves en este tipo de ocasiones y poco más.

No puedo por menos que decir que fue un gran evento desde mi punto de vista personal, quedé asombrado al descubrir que Alfonso Alcántara (@Yoriento) no solo me recordaba del año pasado sino que me hizo un comentario sobre mi cambio de gafas (el año pasado llevaba lentillas), que teniendo en cuenta que nuestra relación fue poco más que un saludo y presentarse demuestra que tiene una memoria prodigiosa; y la modestia (no creo que timidez en una persona acostumbrada a charlas y conferencias) de Juan García (@blogoff) cuyo blog sigo y admiro por su buen hacer y sentido común. También me resultó sorprendente la cantidad de gente que me reconoció a la primera, ya que a parte de mi foto de perfil de tuiter no tenían más referencias y esa no solo es vieja sino que está mejorada (coquetuelo que es uno).

No me sorprendió en absoluto la gran calidad de la emisión en streaming porque ya la disfruté el año pasado y sabiendo la profesionalidad con la que se organiza este encuentro (gracias a Carlos Urioste (@voolive), en otro momento me presento que estabas muy ocupado y no quise molestar), ni la calidad personal y profesional de los ponentes, ni comprobar como de los talleres que se celebraban en paralelo salía la gente muy contenta por lo interesante que les había resultado. Tampoco la cercanía de gente mal llamados “gurús”, que son gente como tú y como yo, que ya me constaba de otros años Aberrón, Gámez, El Nocturno, Maikelnai, Fotomaf y todos los demás. Bueno, a Fotomaf no, no lo conocí hasta ayer, pero con todo lo que lo pico por tuiter ni me pegó ni nada, ¡y hasta me dejó coger su amada Leica!  ;-)

Quiero mandar un saludo especial a Juan José Aza (@juanjoaza en tuiter) con el que ayer descubrí que nos unen más cosas que nuestra afición a la fotografía; a Manuel Cernuda (@manuelcernuda) y su esposa, Isabel Caminero (@cami_nero) a la que le debo un saludo, enfrascado como estaba en una conversación lo dejé para luego y luego nunca llegó, y también a Sergio Palacios (@ondasolitaria) que me pasó lo mismo, te debo un abrazo, Sergio; a Brezo Rubín (@brezorubin) porque siempre me saluda con una gran sonrisa y me demuestra un inmerecido cariño, a Luis Bobes (@LaSombrereria) porque siempre compartimos estos encuentros pero esta vez no pudo asistir por estar fuera de Asturias, y a Clara Bueno  (@dreamy_94) mi follower más joven y una persona con muchas ganas de aprender cosas nuevas. Y a @eguino, @jprietom, @luisbaldo… nos encontraremos por esta tierra nuestra más a menudo.

Y para ilustrar, una imagen de la mesa de fotografía, que era la que más interés tenía en asistir y que no defraudó en absoluto. ¡El año que viene, más y mejor! :-)

Mesa de Fotografía del FIMP 2011

P.D.: Kurioso, faltabas tú. A ver si puedes acercarte el año que viene, por si acaso te guardo una silla ;-)

Si Tolkien hubiera…

“Si Tolkien hubiera nacido 2.000 años antes ahora los domingos estaríamos celebrando la destrucción del Anillo Único y no la muerte de Jesucristo.”

Esta frase se me vino esta mañana a la cabeza, imagino que la habré leido en algún tuit, o en otro post, porque yo no soy tan original. Si alguien sabe el autor que lo diga, por favor. Hasta entonces, es mía ;-)

La crisis nos llevará…

… al siglo XIX, a poco que nos descuidemos (¿aún más?).

Creeréis que exagero, por supuesto. Pero solo hay que ver declaraciones como ésta que cada vez son más frecuentes. Y no es cualquiera quien lo dice, no sólo por el puesto que ocupa actualmente, sino porque su objetivo es ser la primera Presidenta del Gobierno y tiene muchas posibilidades de llegar a serlo.

Acabaremos teniendo que pagarnos la escuela, el médico y trabajando 16 horas al día 7 días a la semana por un sueldo de hambre. Eso pretenden, cada vez lo disimulan menos. En nuestras manos está, quizá es lo que queremos ¿o no?.

De genéricos

Tiene nuestro gobierno soliviantados a los laboratorios farmacéuticos con el tema de los medicamentos genéricos. Se defiende así el Estado del enorme gasto en medicinas que tiene que afrontar cada año, y a mí (gran consumidor de medicinas para mi desgracia) me parece muy bien salvo por el “pequeño” detalle de que deberían habérselo planteado mucho tiempo atrás.

Pero el tema de los genéricos debería ir mucho más allá del tema de las medicinas. Me explico:

No es de recibo el esfuerzo que se les exige a las familias año tras año con el tema de los libros escolares, gasto tan enorme como inútil sometidos a los caprichos de editoriales, jefes de departamento, e incluso dueños de colegio (de colegios privados, concertados o no) que exigen libros de la editorial que más/mejor comisión/regalo les ofrezca. Porque sí, señores, en el tema de los libros de texto también existen los “regalo-soborno” como en medicina con los laboratorios y los médicos, aunque muchos de los profesores de este país ni siquiera lo sepan.

Apostaría la cabeza a que si fuera el Estado el que tuviera que equipar a los alumnos y no sus padres hace tiempo que habrían exigido la publicación de libros de texto genéricos (y heredables de un año al siguiente). Porque, señores míos, dos más dos siguen siendo cuatro desde que mi abuela no pudo ir a la escuela; incluso desde bastante antes, me atrevería a decir, así como en Egipto reinaron los faraones en la misma época por muchos años que hayan pasado, y fuerza sigue siendo igual a masa por aceleración ¿verdad?

Por todas estas razones, y el millón de ellas más que se os puedan ocurrir… “LIBROS DE TEXTO GENÉRICOS ¡YA!” . Que ya va siendo hora de usar el sentido común de una puñetera vez en este país de pandereta.

Yo tenía un blog

Yo tenía un blog. Un día me hice uno, espoleado por un amigo que insistía cada poco. Durante un tiempo me sirvió, me ayudó, me hizo prestar atención a cosas distintas a las que había prestado atención hasta entonces, leer otros blogs…

Luego mi inconstancia (ya legendaria) unida a cierto bajón de ánimo por circunstancias personales, el leer a gente que cuenta las cosas mucho mejor de lo que yo podré hacerlo nunca, la recompensa inmediata que produce Twitter a lo que escribes, todas estas razones y alguna más me hicieron ir abandonándolo paulatinamente. Pero que queréis, me da pena dejarlo. Así que no encuentro mejor fecha que hoy, fin de verano (y principio de una nueva temporada de trabajo, clases y rutina para muchos de los presentes, para retomarlo aunque todavía no sé para que. Aunque como pone en la cabecera, es el “Blog personalísimo de Jaime” así que pondré cualquier cosa que me apetezca.  Y, como escribí en la primera entrada, al que no le guste, que no entre.

Un saludo.

La cita

“Ser el Mayor de Foursquare de tu centro de salud, la farmacia mas cercana a tu domicilio y el hospital de tu comarca no puede ser nada bueno.”

Firmado: Yo.  

  

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Me lo expliquen

Alguien que me explique como puede ser que se pidan 3 años de cárcel para un ciudadano por robar 75 kilos de café que además fueron recuperados y devueltos a su propietario mientras que a dos empresarios sólo se les piden 7 años por un delito de cohecho continuado en el tiempo, enriqueciéndose de forma ilegal e indecorosa del dinero de nuestros impuestos y sin devolver ni un € de los millones que forma su botín; que si devuelven algo quizá todavía les pidan menos condena…

Luego dicen que hay corrupción ¡si es que merece la pena! Lo realmente peligroso es robar para comer, pero robar para comprar yates es un negocio redondo. Hasta que alguien me lo explique.

 

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